Agricultores de Lleida ajustan horarios por el calor extremo

Las explotaciones del Segrià adelantan la jornada laboral y facilitan protección para garantizar la salud de los temporeros ante temperaturas de hasta 43 grados.

Trabajadores agrícolas recogiendo fruta bajo el sol intenso en Lleida.
IA

Trabajadores agrícolas recogiendo fruta bajo el sol intenso en Lleida.

Las explotaciones agrarias del llano de Lleida han reorganizado los horarios de trabajo de los temporeros para combatir la ola de calor, que podría alcanzar los 43 grados, priorizando su salud y seguridad.

Ante la llegada de una intensa ola de calor que podría registrar temperaturas de hasta 43 grados, los campos del llano de Lleida han implementado cambios en la jornada laboral de los trabajadores temporeros. El objetivo principal es minimizar la exposición a las horas de máxima insolación y asegurar el bienestar de quienes trabajan en la recolección de fruta dulce.
Según ha explicado Sergi Balué, jefe sectorial de fruta dulce de JARC y agricultor, las jornadas se inician ahora a las seis de la mañana y se extienden hasta las dos de la tarde en un formato intensivo. En caso de que las temperaturas sean excesivamente altas, se contempla la posibilidad de partir la jornada o interrumpir el trabajo. Esta adaptación se lleva a cabo en fincas de paraguayos, como la situada en Los Alamús, en el Segrià.

"Lo primero es preservar la salud de nuestros trabajadores. Si llega un momento en que las temperaturas son extremas y hay que dejar el trabajo, se deja."

Sergi Balué · Jefe sectorial de fruta dulce de JARC
Las explotaciones agrarias están proporcionando a los trabajadores agua fresca, crema solar y gorras para mitigar los riesgos asociados al calor extremo. Balué subraya la importancia de la salud de los empleados, indicando que tanto los responsables como los propios trabajadores comparten esta preocupación.
El agricultor alerta que estos episodios de calor intenso se están volviendo cada vez más frecuentes en la región, pasando de ser acontecimientos puntuales a casi habituales. Como respuesta a esta tendencia climática, el sector considera nuevas medidas de adaptación, como el uso de mallas antigranizo para proteger la fruta del sol, la aplicación de productos para prevenir quemaduras solares y la introducción de variedades agrícolas más resistentes a las altas temperaturas.
En cuanto a la producción actual, Balué señala que los paraguayos muestran una buena adaptación a las condiciones climáticas, incrementando sus niveles de azúcares y manteniendo una calidad excelente siempre que haya disponibilidad de agua. Hace un llamamiento a la máxima precaución, recordando la necesidad de garantizar hidratación y protección solar, y de actuar rápidamente ante cualquier síntoma de golpe de calor, acudiendo a los servicios sanitarios.
Totto Mukulu, originario de la República Democrática del Congo y residente en Cataluña desde hace diez años, valora positivamente el ajuste horario. "Es duro, pero empezamos temprano y si por la tarde hace mucho calor paramos", explica, destacando que no es la primera vez que trabajan con estas temperaturas y que se proporcionan las medidas necesarias como agua y crema solar.
Mukulu también comenta que la indumentaria de manga larga y pantalones largos, aunque parezca contradictoria, es esencial para proteger la piel del polvo y las molestias que puedan causar los árboles durante la sudoración.
Finalmente, Balué destaca que la disponibilidad de mano de obra para la campaña agraria en Ponent se encuentra equilibrada gracias a los procesos de regularización, cubriendo las necesidades del sector sin exceso ni carencia de personal.