El Parque de la República, situado en el barrio de Sant Pere Nord, uno de los más densificados de Terrassa, se convertirá en la segunda zona verde más grande de la ciudad. Con una extensión de 35.000 metros cuadrados, su finalización está prevista para otoño, con el objetivo de crear un nuevo polo de atracción en el noreste de la ciudad. El parque integrará zonas de ocio, cultura y deportes, conviviendo con equipamientos cívicos y sociosanitarios existentes y de nueva creación, respetando su identidad histórica.
Históricamente, la zona de Sant Pere Nord era un paisaje de campos de viñedos, olivos y almendros hasta principios del siglo XX. El plan de les Arenes era atravesado por caminos como Can Petit y Santa Magdalena de Puig Barral, donde hacia 1910 se construyeron las primeras barracas para inmigrantes, principalmente andaluces, formando un pequeño núcleo habitado. Con el tiempo, esta área se ha convertido en el tercer barrio más poblado de Terrassa, con aproximadamente 16.000 habitantes.
El nuevo parque, ubicado entre las avenidas Béjar y del Vallès, la rambla de Francesc Macià y la calle Provença, se califica de pulmón verde con 23.000 metros cuadrados de superficie. Será el segundo más grande de la ciudad, después del de Vallparadís, y ofrecerá usos diversos como refugio climático, área deportiva, equipamientos culturales, educativos y sanitarios, además de zonas de juegos infantiles.
El proyecto, con un coste aproximado de cinco millones de euros, ha contado con la participación ciudadana para convertirse en un punto de encuentro intergeneracional. La iniciativa, que comenzó a gestarse en 2017, incluye una isla deportiva en el norte con pista, campo de fútbol y zona de petanca, y prevé un futuro CAP Terrassa Nord en la esquina de Béjar con Provença.
En la parte sur, se ha ampliado el centro cívico Francesc Macià y la biblioteca del distrito 6 con un nuevo local de 200 m² para el Esplai La Guspira. El parque también dispone de un nuevo anfiteatro al aire libre y caminos que conectan las diferentes áreas, recuperando el trazado de antiguos caminos como el de la Mina o el de Cal Petit, y salvando un desnivel de doce metros.
Las zonas de juegos infantiles incluyen estructuras de madera, toboganes gigantes, un gran trampolín y una torre de ocho metros, con elementos inclusivos para niños con movilidad reducida. También se encuentran mesas de ping-pong, canastas y elementos de calistenia.
La vegetación del parque incluye casi 455 árboles frutales, de bosque mediterráneo y de riera, con la replantación de olivos procedentes del depósito de agua de Can Parellada. Además, una gran balsa rectangular recogerá agua de riego y de lluvia para la alimentación del espacio natural.




