El viento, que amenazaba la celebración en las horas previas, amainó finalmente permitiendo que la sátira tomara las calles. Pau Pi centró su discurso en la gestión municipal, bromeando sobre las rotondas, las obras inacabadas y el estado de la Seu Vella, antes de dar paso a una rúa llena de color e imaginación.
“"Pese a todo, amamos a Lleida."
Una de las novedades más aplaudidas ha sido la creación de un tramo inclusivo, sin música ni confeti, para facilitar el disfrute de personas con sensibilidad acústica. Posteriormente, la fiesta recuperó su ritmo habitual con disfraces inspirados en la serie Los Bridgerton y críticas al servicio ferroviario de Renfe y Adif.




