El Aplec del Caragol de Lleida se ha consolidado como un evento clave para la cohesión social, tal como subrayó la rectora de la Universitat de Lleida, Maria Àngels Balsells, durante el pregón de la reciente edición. La fiesta es descrita como un "oasis" frente a la predominancia de los juegos digitales y el uso excesivo de pantallas, ofreciendo un espacio comunitario donde conviven diferentes generaciones y experiencias vitales.
El valor principal del Aplec radica en su capacidad para igualar a todos los participantes, independientemente de su edad, recursos económicos o ideologías. A pesar de las diferencias entre las 124 collas participantes, con variaciones en la composición demográfica y los servicios ofrecidos, todas comparten el mismo recinto y las actividades organizadas por la Federació de Colles (Fecoll). La convivencia durante la fiesta es notable, con incidentes graves siendo una excepción a la norma, considerando las decenas de miles de personas que asisten anualmente.
La Fecoll trabaja desde hace años para obtener reconocimiento catalán, estatal e internacional para esta fiesta, que promociona un producto gastronómico propio como es la cocina del caracol. Se destaca la importancia de continuar en esta línea para el beneficio de Lleida. No obstante, se reitera que la esencia del Aplec es el espíritu de convivencia y diálogo que mencionó la rectora, un elemento crucial en tiempos de creciente polarización.
En un contexto de creciente polarización, donde las diferencias ideológicas se convierten en "trincheras", el Aplec del Caragol se presenta como un elemento fundamental para la cohesión social en una ciudad de tamaño medio como Lleida.




