Seis docentes del instituto Joan Solà de Torrefarrera han compartido sus experiencias para explicar los motivos de la movilización. Las reivindicaciones se centran en la reducción de ratios, el incremento de recursos y la disminución de la burocracia que afecta a la calidad educativa en Cataluña.
“"Los salarios solo han aumentado de forma proporcional al IPC, lo cual no compensa el encarecimiento real del coste de la vida."
Por su parte, Arnau Raluy advierte que los centros están al límite de su capacidad. La falta de personal de apoyo hace que la gestión de la diversidad sea inasumible. Según el docente, el sistema se mantiene exclusivamente a costa del desgaste personal de los profesionales.
La frustración también surge por la presión para evitar que los alumnos repitan curso. Dolors Seuma y Àngel Guillem denuncian que se promociona al alumnado sin alcanzar los mínimos académicos, lo que genera una sensación de desautorización institucional.
“"Nos sentimos solos ante aulas complejas y demandas constantes para asumir aspectos sociales y emocionales de los alumnos."
Finalmente, Susanna Amorós recuerda que la movilización es la única vía para lograr cambios, subrayando que no moverse equivale a aceptar la degradación de las condiciones laborales impuestas por el Departamento de Educación.




