Los especialistas trabajan en el Fruitcentre de Gardeny, donde realizan catas a ciegas para medir parámetros como la crocancia, la jugosidad y la intensidad del sabor. Este proceso es fundamental para determinar cómo afectan los diferentes métodos de conservación a la calidad final del producto.
“"Nos hemos preparado para catar frutas a ciegas y marcar sus atributos en una escala del 1 al 10 según nuestra percepción."
Para evitar sesgos, las pruebas se realizan bajo luces de colores que ocultan el aspecto exterior de la fruta. Además, los catadores utilizan agua y galletas neutras para limpiar el paladar entre las distintas muestras, asegurando que cada evaluación sea lo más objetiva posible.




