La nueva responsable sustituye a Antonio Royo, cuyo mandato finalizó de forma abrupta pocas semanas después de su inicio. El cese se produjo tras revelarse que Royo contaba con una condena firme del año 2003 por acoso sexual a una agente bajo su mando en Guipúzcoa.
Este movimiento en la jefatura de Lleida coincide con un periodo convulso para el cuerpo, tras la reciente dimisión del director adjunto operativo por una investigación relacionada con un presunto delito de violación.
La incorporación de Callejero representa un paso hacia la paridad en los altos mandos policiales y busca estabilizar la institución en la capital del Segrià tras los últimos incidentes disciplinarios.




