La protesta se llevó a cabo en la calle Camp de Mart, frente a la sede de los Servicios Territoriales de Agricultura. Como acto simbólico de rechazo al papeleo, los manifestantes quemaron un montón de documentos y un árbol joven que había sido dañado por la fauna.
Los agricultores presentaron a la consejería un millar de documentos que certificaban daños en cultivos causados por la fauna, solicitando que fueran sellados como prueba de la carga administrativa que soportan.
Tras la concentración inicial, los manifestantes tenían previsto dirigirse a la sede de Territori para continuar con sus reivindicaciones y hacer visible la transversalidad de los problemas burocráticos.
Las principales demandas incluyen la simplificación urgente de los trámites, la agilización de los permisos de caza para controlar la fauna y la mejora en la gestión de las solicitudes de ayudas, que a menudo se retrasan excesivamente.




