La situación de insolvencia de la mujer se gestó durante años debido a circunstancias familiares, económicas y laborales complejas. Hace 15 años, tras su separación, asumió en solitario la crianza de su hija y todas las responsabilidades financieras que compartía con su expareja.
“"Él dejó de pagar y no trabajaba. Como yo tenía nómina, empezaron a embargarme a mí."
La falta de una red de apoyo obligó a la mujer a compaginar trabajos temporales y precarios con el cuidado de su hija, dificultando la obtención de ingresos estables. A pesar de ello, siempre intentó hacer frente a los pagos, pero los recargos y los intereses hacían que la deuda fuera inasumible.
La abogada Marta Bergadà, encargada del caso, subrayó que su clienta se encontraba en una situación personal y laboral muy delicada, marcada por la temporalidad y la precariedad. Destacó que las deudas no provenían de una gestión imprudente por su parte, sino de obligaciones conjuntas que, tras la ruptura, recayeron exclusivamente sobre ella.
La situación se agravó en 2021 con un accidente laboral que le causó lesiones graves en las rodillas, requiriendo una operación en febrero de 2023 y una larga rehabilitación. Este hecho provocó bajas prolongadas y redujo aún más su capacidad de recuperación económica, sumándose al acoso telefónico constante de las empresas de recobro.
“"Cuando me lo dijeron, me dieron la vida y volví a respirar. Antes no podía dormir por los nervios y ahora ya puedo."
Finalmente, a mediados de 2025, la mujer decidió buscar ayuda y se acogió a la Ley de la Segunda Oportunidad con el bufete Bergadà Advocats, logrando la exoneración de la deuda y un nuevo comienzo.




