La sesión ordinaria del Consejo Económico y Social (CES) de Lleida, impulsada por el Ayuntamiento, contó con la presencia de Jaume Baró, secretario de Empresa e Innovación del Departament d’Empresa i Treball, quien destacó la importancia de la ciudad en la estrategia industrial de Cataluña. Baró presentó el Informe de Suelo Industrial, enmarcado en el Pacto Nacional por la Industria, y señaló la disponibilidad de suelo como un activo clave para Lleida, con objetivos como la ampliación del polígono del Segre y el proyecto de Torreblanca.
El abastecimiento energético fue identificado como clave para atraer industria de alto consumo. Se trabaja para garantizarlo en todo el suelo industrial de Lleida, con una solicitud de refuerzo a Redeia. Los proyectos estratégicos recibirán energía según su valor, no por orden de llegada. Baró mencionó las grandes inversiones anunciadas recientemente, como las de Volvo y Nipro, y una tercera a punto de cristalizar, como muestra del liderazgo de Lleida.
El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, enfatizó la alineación con el Govern para planificar conjuntamente el suelo industrial y negociar con inversores, priorizando sectores con alta demanda de conocimiento para reforzar el ecosistema universitario. Miguel Luis Lapeña Cregenzán, director adjunto de Promoción de la Ciudad y la Cultura, presentó el balance de Invest in Lleida, con 25 proyectos y 215 millones de euros captados, incluyendo Lleida Truck Center y Nipro.
Se presentó la Ordenanza municipal de Espacios de Innovación para consolidar el sector tecnológico en tres espacios estratégicos: el Parc AgroBioTech, el Campus de Agrónomos y el futuro Parc de la Salut. Estos proyectos tendrán acompañamiento preferente y trámites municipales reducidos.
El estudio sobre la evolución del comercio en Lleida (2022-2026), presentado por el profesor Jaume Macià Amorós, analizó 6.128 locales, de los cuales el 70% tienen actividad, principalmente servicios (66%). Finalmente, se debatió el estudio de movilidad ferroviaria de la línea Lleida-Montsó, proponiendo un servicio de cercanías que recuperaría estaciones históricas y podría captar entre 700.000 y 900.000 usuarios anuales.




