El derrumbe de la torre de la iglesia de Sant Pere, ocurrido el 29 de enero de 2016, generó una imagen muy difundida y ha mantenido la incógnita entre los vecinos de Rosselló sobre si se recuperaría la silueta original del edificio.
Aunque la iglesia reabrió sus puertas 27 meses después del colapso, la nueva estructura mantiene una plataforma preparada para el eventual levantamiento de una nueva torre, una petición recurrente de los vecinos.
“"El ayuntamiento no tiene potestad para actuar en un edificio privado."
Fuentes del Obispado de Lleida han sido claras al señalar que no existe ningún proyecto de reconstrucción previsto ni a medio ni a largo plazo. Durante los más de dos años que duraron las obras de rehabilitación, los actos religiosos tuvieron que celebrarse en un local cedido por la parroquia.




