El procesado se ha desvinculado totalmente de los perfiles de la red social Instagram que, según la investigación policial, se utilizaron para contactar con las víctimas. Durante su declaración al final del juicio, el hombre solo ha respondido a las preguntas de su defensa y ha asegurado que no autorizó a los investigadores a intervenir su teléfono móvil.
El caso es especialmente sensible ya que dos de las cuatro víctimas presentan una discapacidad psíquica. Según el relato de la acusación, el hombre habría utilizado las redes para coaccionar a las menores y conseguir imágenes de contenido sexual explícito hace ocho años.
La Fiscalía y la acusación particular han mantenido sus conclusiones y piden una condena de 37 años y 9 meses de prisión. Se le acusa de delitos de pornografía infantil, ciberacoso sexual y amenazas, mientras que la defensa solicita la absolución.




