Los datos del Servei Català de Trànsit sitúan a la comarca de la Selva como la más afectada de la provincia de Girona, con 8 víctimas mortales. Le sigue el Alt Empordà con 7 fallecidos, dentro de una demarcación que ha mantenido la cifra de 22 muertos en vías interurbanas, igualando los registros del año pasado.
La autopista AP-7 se consolida como la vía más peligrosa con 17 víctimas, su segunda cifra más alta desde el fin de los peajes. El tramo entre Hostalric y la Roca del Vallès ha sido especialmente trágico, acumulando 16 fallecidos a lo largo del ejercicio.
Otras carreteras con alta siniestralidad en Cataluña han sido la N-II, la C-58 y la A-2. A pesar del repunte general, la zona de Girona muestra una tendencia a la baja a largo plazo, con un descenso del 18,5% en la mortalidad respecto a los datos prepandemia de 2019.




