Para esta edición se han preparado un total de 3.000 litros de sopa en grandes calderas, una tarea que ha atraído a más de 3.000 personas. Esta costumbre centenaria servía originalmente para ofrecer comida caliente a los más necesitados antes del periodo de Cuaresma.
La festividad sigue basándose en la colaboración vecinal, manteniendo la tradición de recoger alimentos por los hogares del pueblo. Vidreres lidera, junto a otras localidades de Cataluña y Andorra, una candidatura para que estas sopas históricas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.




