Las obras de museización de este edificio del Solsonès han sacado a la luz incisiones realizadas con herramientas punzantes que permanecían ocultas bajo capas de cal. Entre los motivos identificados por la restauradora Anna Bedmar figuran nombres de casas, fechas, cruces y figuras antropomórficas.
“"De la misma manera que hoy en día mucha gente deja grabado su nombre, es bastante probable que esto también pasara con los peregrinos."
El proyecto, financiado con 2,7 millones de euros de los fondos Next Generation, finalizará el 31 de mayo. El alcalde Joan Solà ha subrayado la importancia de convertir este Bien Cultural de Interés Nacional en un referente del Barroco.




