El Solsonès lanza un Plan de Envejecimiento para combatir la soledad no deseada

El Consejo Comarcal desplegará tres líneas de acción, incluyendo un programa de voluntariado y talleres de planificación vital para las personas mayores.

Una persona mayor observando un taller comunitario sobre planificación del futuro y participación social.
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Una persona mayor observando un taller comunitario sobre planificación del futuro y participación social.

El Consejo Comarcal del Solsonès ha presentado un Plan de Envejecimiento basado en un estudio reciente para afrontar la soledad no deseada, implementando tres proyectos clave para acompañar a las personas mayores de la comarca.

El Consejo Comarcal del Solsonès pondrá en marcha tres proyectos para afrontar la soledad no deseada de las personas mayores, un problema que afecta tanto a vecinos que viven solos como a aquellos que conviven con familiares o en residencias. Estas medidas surgen de un estudio elaborado a partir de una encuesta comarcal que ha permitido obtener una radiografía precisa de la situación.
La primera línea de actuación es la creación de un programa de voluntariado con personas mayores, concebido con una doble vertiente: que las personas con buena salud aporten su experiencia y que las que tienen más dependencia reciban apoyo. El Consejo Comarcal busca que este voluntariado se amplíe a intereses como la cultura, la historia o el medio ambiente.
La segunda línea es el Plan de Envejecimiento Personal, un conjunto de talleres diseñados para ayudar a las personas mayores a planificar su futuro en ámbitos como el ocio, la vivienda, la economía, la salud y cuestiones jurídicas como el testamento. Estos talleres permitirán revisar la distribución del tiempo y decidir cómo invertirlo en actividades sociales o participación comunitaria.
La tercera medida consiste en reactivar y ampliar la campaña de detección de maltratos a través de los comercios, incorporando la identificación de soledad. Los establecimientos del Solsonès actuarán como "radares sociales", comunicando a los servicios sociales los cambios de conducta o indicios de vulnerabilidad que detecten.
El estudio, dirigido a mayores de 60 años, revela que los hombres manifiestan más sentimiento de soledad que las mujeres. Una de las franjas más afectadas es la de 60 a 64 años, marcada por cambios vitales como la pérdida de la pareja o la emancipación de los hijos. Vivir en familia no evita la soledad, y un 45% de los encuestados presentan un nivel moderado.