La suspensión del servicio de Rodalies se anunció por megafonía cuando los últimos pasajeros del día ya estaban a bordo del tren de la R16. Al bajar, los usuarios no encontraron servicio alternativo por carretera inmediato, obligándolos a buscar taxis o pedir a conocidos que los recogieran en Tarragona.
No fue hasta casi dos horas después del anuncio que llegó un autobús para transportar a los viajeros a Reus y Barcelona, sin hacer ninguna otra parada intermedia. La escasa información proporcionada, sin informadores en el andén, aumentó el malestar de los viajeros.
“"Esto es un caos y una vergüenza. No ponen medios de transporte, entonces, no sé qué pasará."
Las informaciones contradictorias tampoco ayudaron a disipar dudas. Josué Lidón, que había llegado a Tarragona desde Cambrils, criticó que le habían vendido el billete asegurando que el servicio funcionaba con solo algunos retrasos.
Ante la falta de alternativas, algunos viajeros buscaron soluciones por su cuenta. Joan Vilà, que iba a la Ampolla, se quedó a mitad de camino y recibió presupuestos de taxi de entre 100 y 120 euros para volver a casa, un gasto que finalmente desistió de asumir.
“"¿Cuánta gente se irá hoy y no sabrá cómo volver? Es un problema gravísimo."
La plataforma Dignitat a les Vies ha denunciado la incertidumbre y la falta de informadores en los andenes, anunciando que están preparando movilizaciones para reclamar soluciones a todos los actores implicados en la gestión del servicio.




