La disrupción, que inicialmente afectó a los servicios de Rodalies y Media Distancia, se extendió a los trenes de alta velocidad. Como ejemplo, la megafonía anunciaba el acceso a las vías alrededor de las dos de la tarde para un tren Ouigo con destino a Barcelona que estaba programado para las 12.24 h.
Una de las afectadas, Iraida Caballé, residente de Reus que vive en Ámsterdam y viajaba por motivos laborales, lamentó la situación. A pesar de haber elegido el AVE de las 14.06 h como la opción 'más rápida', la aplicación de Renfe le indicaba una salida prevista a las 15.17 h.
“"Esperaba que al menos con el AVE no hubiese tantos problemas, pero también los hay."
Debido al retraso, la señora Caballé tuvo que anular una reunión con un cliente prevista para la tarde y cambiar un encuentro del día siguiente de presencial a telemático. Estas incidencias provocaron que clientes de su empresa optaran por el teletrabajo toda la semana para evitar riesgos de no poder llegar al trabajo.
Otros pasajeros, como Marta García y su madre, que se dirigían a Madrid, también expresaron su frustración y miedo, especialmente tras las últimas incidencias. La señora García señaló que su marido ya había sufrido un retraso de hora y media en un tren anterior.




