Una reciente reunión convocada por la Diputación de Tarragona ha puesto de manifiesto que la resolución de los retos de movilidad ferroviaria en Cataluña Sur pasa necesariamente por la construcción de una voz compartida y la defensa de objetivos comunes. Durante décadas, el Camp de Tarragona ha sufrido las consecuencias de las discrepancias territoriales a la hora de reivindicar infraestructuras ferroviarias, con cada comarca o ciudad defendiendo intereses particulares sin una estrategia conjunta que generara la fuerza suficiente ante las administraciones competentes.
El encuentro celebrado en Tarragona ha servido para evidenciar que es el momento de superar esta dinámica. El consenso alcanzado entre entidades, usuarios y representantes institucionales demuestra la posibilidad de avanzar hacia una agenda compartida de movilidad para toda Cataluña Sur. Esta voluntad de cooperación ya se ha visto reflejada en reivindicaciones recientes, como las de la línea R13, donde municipios y ciudadanía lograron articular una demanda conjunta para un servicio ferroviario digno, un espíritu que ahora se quiere trasladar a una escala más amplia.
Las necesidades de Tarragona no son incompatibles con las de las Terres de l'Ebre, ni las de Valls con las del Baix Penedès. Las demandas del transporte de mercancías pueden convivir con la mejora de los servicios de viajeros. La fortaleza del territorio radica precisamente en su capacidad para identificar objetivos compartidos y defenderlos conjuntamente. El debate sobre el transporte de mercancías debe abordarse con rigor técnico, evitando planteamientos simplistas que lo identifiquen como el principal problema de la red. Muchas dificultades actuales, que afectan tanto a trenes de viajeros como de mercancías, tienen un origen común: la falta de capacidad de la infraestructura, la insuficiencia de vías de apartadero y estacionamiento, y la saturación de estaciones.
Tanto los servicios de pasajeros como los de mercancías requieren más espacios para estacionar trenes, gestionar incidencias y absorber incrementos de tráfico. La ampliación y modernización de estaciones e instalaciones ferroviarias deberían ser prioridades estratégicas. El transporte ferroviario es uno de los sistemas más seguros y sostenibles para el movimiento de mercancías, y una política de movilidad responsable debe favorecer el traslado de tráficos de la carretera hacia el ferrocarril, reduciendo congestión, emisiones y riesgos.
Por este motivo, se considera necesario impulsar una Mesa de Movilidad de Cataluña Sur, con participación institucional, técnica, económica y social. Este espacio estable permitiría definir prioridades compartidas y trasladar una voz conjunta ante las administraciones responsables. Paralelamente, el territorio no puede limitarse a debatir escenarios a largo plazo; se necesitan actuaciones inmediatas.
Entre estas medidas urgentes, destaca la necesidad de avanzar hacia una integración tarifaria real de todo el sistema ferroviario de Cataluña Sur. Situaciones como la de Valls, que aún no dispone de una plena integración tarifaria, evidencian desequilibrios a corregir. También es fundamental conocer propuestas concretas sobre horarios, frecuencias y servicios. Se coincide en la necesidad de estudiar un Cercanías propio en el sur de Cataluña, diseñado desde el territorio y adaptado a las necesidades reales de la ciudadanía y la actividad económica, un proyecto que solo tendrá éxito si se aborda desde la cooperación.




