Tras alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento de Tarragona y la Generalitat, el Estado ejecutará una reforma integral valorada en 20 millones de euros. La nueva sede se ubicará en el edificio principal del complejo, permitiendo cuadruplicar el espacio actual disponible en la calle Fortuny.
El proyecto contempla la distribución de los servicios bibliotecarios en tres plantas, mejorando la accesibilidad y los depósitos. Una vez operativa, la Generalitat asumirá la gestión del centro, mientras que el antiguo edificio de la calle Fortuny será cedido al municipio para uso bibliotecario local.




