La jornada en la estación de trenes de la ciudad de Tarragona durante la mañana del domingo fue inusual, con pocos usuarios y el acceso a los andenes completamente cerrado. Informadoras y personal de taquilla intentaron derivar a los viajeros despistados hacia la estación de autobuses o hacia la estación de Adif del Camp de Tarragona, por donde circulan los trenes de larga distancia y alta velocidad.
“"No tienes combinación para ir allí a coger el AVE y, después, es mucho más caro. Triplica el precio del billete. Es complicadísimo: ¿cómo se lo hace un estudiante?"
La falta de servicio afectó tanto a residentes como a turistas. Brian, un turista estadounidense que pasa una semana en Tarragona, tuvo que cancelar sus planes al encontrarse con la suspensión. "Vine para hacer un trayecto de 20 minutos y me encontré con que los trenes no funcionan", explicó, aunque entendió la necesidad de asegurar la seguridad.
La alternativa de ir a la estación del Camp de Tarragona, situada a 14 kilómetros de distancia y con conexiones de transporte público precarias, ha sido criticada por los usuarios. Josep Maria y Anna, que buscaban viajar a Barcelona la próxima semana, recibieron la indicación de ir al Camp, una opción que consideran inviable por el elevado coste y la dificultad del acceso.
La situación también ha tenido un impacto económico. Los taxistas que esperaban clientes frente a la estación de la Plaça Imperial Tàrraco vieron reducida su facturación en un 60% respecto a un domingo normal, debido a la desaparición del flujo regular de viajeros.




