Disputa institucional en Tarragona por la apertura comercial los domingos

El Ayuntamiento reprocha a la presidenta de la Cámara de Comercio, Laura Roigé, que desconozca la normativa vigente sobre horarios comerciales.

Una vista genérica de una zona comercial cerrada o con poca actividad en un día festivo en una ciudad mediterránea.
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Una vista genérica de una zona comercial cerrada o con poca actividad en un día festivo en una ciudad mediterránea.

El Gobierno municipal de Tarragona ha expresado su "preocupación" ante la petición de la presidenta de la Cámara de Comercio, Laura Roigé, de abrir los domingos para atender a los cruceristas, alegando que la normativa actual ya lo permite para muchos establecimientos.

La polémica surgió después de que la presidenta de la Cámara de Comercio de Tarragona, Laura Roigé, reclamara que los establecimientos de la capital tarraconense abrieran los días festivos para atender a los visitantes de cruceros. Roigé acusó al alcalde Rubén Viñuales de “obstinación” por mantener los cierres.

La catalogación de Tarragona como ciudad turística o la ampliación de una zona en concreto como zona turística durante determinadas épocas del año solo beneficiaría en un primer momento a las grandes superficies, algo que en la actualidad no es una prioridad en una ciudad que afortunadamente cada año crece en actividad turística.

Desde el consistorio, lamentan el tono “desafortunado e institucionalmente poco respetuoso” de Roigé e insisten en que los comercios de menos de 400 metros cuadrados ya tienen permitido abrir los domingos. Además, subrayan que en la Parte Alta, los establecimientos ya abren habitualmente los domingos.
El Ayuntamiento de Tarragona defiende que la catalogación de la ciudad como municipio turístico requiere un estudio de viabilidad “independiente”. El gobierno socialista ha acusado a Laura Roigé de defender un “modelo de turismo de escaparate” y de “prescindir totalmente de la opinión de los trabajadores, sindicatos, representantes de la pequeña y mediana empresa, comercio local de Tarragona, y mostrando nula sensibilidad hacia el descanso de las y los trabajadores”.