El acuerdo fija una anchura de 4,4 metros para el vial, lo que supone una reducción del 12% respecto al plan original. Esta medida, validada por los técnicos, permite que el proyecto no sufra una modificación sustancial que obligaría a reiniciar toda la tramitación administrativa en el BOE.
El trazado se moverá hacia el interior de la finca para no dañar especies autóctonas como el limonium. Para facilitar este cambio, la Diputación de Tarragona incrementará la superficie cedida hasta los 15.000 metros cuadrados. El camino será de tierra compactada y no contará con mobiliario urbano para minimizar el impacto visual.
Las obras, adjudicadas a la empresa Seranco por cerca de un millón de euros, tienen un plazo de ejecución de seis meses. Si se cumplen las previsiones, los ciudadanos podrán estrenar este nuevo tramo del litoral tarraconense durante el próximo otoño.




