Tras un análisis topográfico detallado realizado entre 2022 y 2024, la CHE ha determinado que la capacidad real del embalse ha descendido de los 1.530 hectómetros cúbicos a los 1.372. Este ajuste técnico impacta directamente en los niveles que activan las fases de emergencia para los municipios e industrias dependientes.
Para optimizar la respuesta ante la falta de recursos, el CAT ha invertido 140.000 euros en tecnología de gestión de datos. El objetivo es agilizar la toma de decisiones mediante una nueva plataforma informática que monitoriza la situación de la cuenca en tiempo real.




