El empresario de Reus, Emili Casals, entonces senador de la UCD, tuvo que asumir la presidencia accidental del Senado aquella noche. Mientras sus superiores estaban retenidos por Tejero, Casals mantuvo contactos clave con la Casa Real y varios gobiernos internacionales para asegurar la continuidad institucional.
“"Me solté la correa del arma para levantar las manos si entraban los GEO."
Por otro lado, el exalcalde de Tarragona, Pau Ricomà, se encontró en el otro lado de la valla de forma involuntaria. Como soldado de reemplazo en la División Acorazada Brunete, fue enviado al Congreso sin saber si iba a apoyar el golpe o a detenerlo, viviendo momentos de gran tensión en la cafetería del edificio.
En el interior del hemiciclo, los cinco diputados de la provincia, Joan Sabater, Antoni Faura, Andrés Limón, José Vidal y Josep Solé Barberà, sufrieron horas de vigilancia armada. Los testimonios recuerdan el control estricto de los golpistas y el ambiente de 'batalla campal' que se vivió en las zonas de servicio del palacio legislativo.




