Ramon Espadaler, quien asume las funciones de presidencia por delegación del president Salvador Illa, visitó varios municipios afectados y destacó la celeridad de la respuesta de los ayuntamientos y los cuerpos de emergencia. El episodio, entre las 3:00 y las 5:00, generó seiscientas llamadas al 112 y casi trescientos servicios de los bomberos.
El conseller explicó que, en el momento de las lluvias más intensas, las previsiones del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) no indicaban un peligro extremo (grado cinco o seis sobre seis), umbral necesario para emitir una alerta Es-Alert. Subrayó que la meteorología no es una ciencia exacta y que no es aconsejable emitir alertas sin información de calidad.
Espadaler expresó la preocupación del gobierno por los siete heridos, incluyendo un menor ingresado con pronóstico reservado en el Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona a raíz del derrumbe de un muro en Roda de Berà.
Durante la mañana, los servicios viales y ferroviarios afectados por las inundaciones se fueron recuperando, aunque persistían retrasos en algunos trenes. El gobierno se ha ofrecido a reparar las infraestructuras dañadas, pero Espadaler descartó declarar los municipios afectados como "zona catastrófica".
El conseller mantuvo contacto con Salvador Illa y la consellera de Interior, Núria Parlon, quien coordinó la respuesta durante la madrugada. Espadaler se desplazó a la zona con el secretario de Governs Locals, Xavier Amor, para reunirse con representantes de El Vendrell, Creixell, Torredembarra y Roda de Berà.




