Actualmente, los operarios trabajan en la reconstrucción de las estructuras que protegen los restos al aire libre. Según el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT), se están sustituyendo las antiguas cubiertas degradadas por unas nuevas con materiales más resistentes, manteniendo el diseño original de Emilio Pérez Piñero del año 1971.
Esta intervención forma parte de un proyecto ambicioso que suma una inversión global de 9 millones de euros, financiados por los fondos europeos Next Generation. Además de las cubiertas, se está rehabilitando la nave Motores, un edificio cedido por el Ayuntamiento de Tarragona al Estado para ampliar el espacio museístico.
El proyecto, firmado por el equipo Urbana Strata con arquitectos como Pau Jansà y Genís Boix, también prevé convertir el jardín en un parque público gratuito. Aunque la obra civil terminará pronto, la reapertura al público dependerá de la futura ejecución de la museografía, ya que el museo central permanece cerrado desde 1992.




