Los agricultores de Revolta Pagesa cortan el acceso al Puerto de Tarragona por el acuerdo Mercosur

Los payeses advierten que la competencia desleal y la falta de controles sanitarios amenazan la continuidad del sector primario catalán.

Vista d'una fila de tractors bloquejant l'accés a una infraestructura portuària o industrial, amb figures borroses de manifestants al fons.

Vista d'una fila de tractors bloquejant l'accés a una infraestructura portuària o industrial, amb figures borroses de manifestants al fons.

Miembros de la organización Revolta Pagesa bloquearon el acceso al Port de Tarragona el jueves 8 de enero de forma indefinida para denunciar que los acuerdos internacionales, como el de Mercosur, ponen en peligro la viabilidad económica del sector primario.

El bloqueo, que afecta la entrada y salida del recinto salvo servicios de emergencia, busca visibilizar la profunda crisis que atraviesa la agricultura y la ganadería en Catalunya. El presidente del Gremi de la Pagesia Catalana, Joan Regolf, explicó que la protesta se centra en la posible firma del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, un tratado que, según él, convierte al sector en 'moneda de cambio' frente a otras crisis.

"Si nos quieren arruinar, que nos lo digan, pero al menos lucharemos hasta el último momento."

Egoitz Azkue · Ganadero de Marçà
Regolf detalló que el acuerdo con Mercosur afectaría a todos los cultivos, citando la llegada de cítricos y cargamentos de arroz sin los mismos controles que se exigen a los productores europeos. Desde Amposta, el productor de arroz Jordi Margalef alertó que la entrada de 80.000 toneladas de arroz de Sudamérica provocaría una 'bajada de precios brutal', con caídas potenciales del 25%.
Los manifestantes insisten en que la competencia es desleal, ya que los productos importados de países como Brasil o Argentina no cumplen los mismos estándares sanitarios y fitosanitarios. El ganadero Egoitz Azkue, de Marçà, comparó la situación diciendo que los productores locales corren 'con una mochila a la espalda' mientras los importadores lo hacen 'en patinete'. Además, subrayaron el riesgo para el consumidor, ya que el mal etiquetado impide diferenciar la procedencia y la calidad real de los alimentos.
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