Durante el pasado año se registraron 38.297 infracciones penales convencionales, lo que supone 2.000 menos que en 2024. El dato más significativo es la reducción de los homicidios consumados, que cayeron un 60%, pasando de quince a seis casos en doce meses.
En el ámbito municipal, localidades como Salou, Vila-seca y Reus han logrado reducir sus índices delictivos de forma notable. En contraste, Valls ha experimentado un repunte del 11,9%, con un incremento preocupante en los robos con fuerza en viviendas y el tráfico de drogas, que se han duplicado en el último año.
La cibercriminalidad también ha seguido una tendencia descendente con una caída del 11,4%. Sin embargo, las autoridades alertan sobre el aumento del 12,5% en los delitos contra la libertad sexual y el crecimiento del 7,1% en las intervenciones por tráfico de drogas en toda la provincia.




