El inmueble de la Rambla Nova, abandonado desde 2003, es la principal apuesta del alcalde Rubén Viñuales. El proyecto contempla aprovechar los 3.000 metros cuadrados del edificio original y construir un anexo de 4.000 metros adicionales, sumando un total de 7.000 metros cuadrados de superficie para el futuro establecimiento.
“"Estamos analizando las propuestas que pueda haber. Tarragona es una ciudad Patrimonio de la Humanidad y es interesante para la red."
La visita técnica realizada el pasado 3 de noviembre sirvió para valorar la viabilidad del espacio. Anteriormente, en enero de 2025, se estudiaron otras ubicaciones como Ca l'Ardiaca o Casa Montoliu, pero fueron descartadas por no cumplir con las dimensiones mínimas requeridas por el organismo estatal.




