La nueva etapa abierta en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro ha situado a Repsol en primera línea. Josu Jon Imaz participó el viernes pasado en la reunión convocada por Donald Trump con los principales ejecutivos del sector energético, agradeciendo al presidente haber “abierto la puerta a una Venezuela mejor”.
“"Estamos preparados para invertir con fuerza en Venezuela, siguiendo su recomendación, señor presidente, y dentro de un marco que permita ese crecimiento."
Actualmente, Repsol produce unos 45.000 barriles diarios en Venezuela, cifra que podría escalar hasta los 135.000 si se dan las condiciones adecuadas. A diferencia de gigantes como Exxon o Chevron, Repsol mantuvo su actividad en el país durante el chavismo, principalmente a través del gas, explotando el yacimiento de La Perla junto a la italiana Eni.
Esta apuesta internacional llega tras un periodo de tensiones domésticas en España. Repsol fue una de las grandes opositoras al gravamen extraordinario a las energéticas, un impuesto que llegó a congelar un plan de inversiones de hasta 1.500 millones de euros, incluyendo la ecoplanta y el electrolizador de hidrógeno verde previstos en el complejo petroquímico de Tarragona.




