Los convoyes, tanto los que se dirigen hacia Barcelona como los que van hacia Tortosa, sufrieron demoras, provocando que el tren previsto para las 7.26 horas procedente de Reus llegara a Tarragona ocho minutos antes que el que debía llegar desde Tortosa a las 6.59 horas. Esta desorganización generó una acumulación de pasajeros en el primer convoy, obligando a algunos a viajar de pie, mientras que el segundo tren presentaba asientos libres.
“"Me he encontrado lo mismo de siempre. Es un mal endémico, el tren siempre nos hace llegar tarde al trabajo."
Xavier Pérez, vecino de Reus que se desplaza diariamente hasta Tortosa por trabajo, explicó que la situación se ha agravado últimamente debido a la supresión de un tren y su sustitución por otro que proviene de la Plana-Picamoixons y que “nunca llega a la hora”. Esta circunstancia le obliga a levantarse una hora antes para poder realizar el transbordo en Tarragona.
La situación tampoco mejora para quienes se dirigen a Barcelona. Joan Mercadé, que viaja a la capital catalana cada semana, lamentó que la acumulación de viajeros de los trenes de las 7 y las 7.30 horas a menudo obliga a los pasajeros a ir de pie. Otro afectado, Jan Bulat, estudiante de máster en Barcelona, indicó que los constantes retrasos le hacen perder clases, una situación que el coordinador de su programa ya conoce.




