Con una inversión de 1,7 millones de euros, la planta permite que 40.000 residentes de los barrios de Ponent dispongan de suministro garantizado mediante pozos propios en caso de fallo en la red del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).
El agua proviene de los pozos de la Boella y Soler-Bas, que han recuperado sus niveles tras las últimas lluvias. El tratamiento incluye filtros de carbón activo y eliminación de hierro para asegurar la potabilidad antes de su distribución desde un depósito de 12,5 millones de litros.
“"Un plan C sería una desaladora que se podría ubicar en el Port de Tarragona."
El alcalde Rubén Viñuales ha asegurado que esta mejora no afectará al precio del recibo. Asimismo, se prevén nuevas inversiones de 1,6 millones de euros para mejorar la presión en Buenos Aires y ampliar la red en la Canonja.




