La concentración de viajeros desinformados se produjo a primera hora de la mañana del miércoles en la estación de Tarragona, aunque la afluencia fue disminuyendo progresivamente. Muchos usuarios, como Jordi Solé, pensaban que solo se habían cancelado los trenes de Rodalies (Cercanías) y no los regionales.
“"Al día siguiente del accidente, un lamento: llueve y todo se derrumba. La falta de inversiones en infraestructuras de las últimas décadas tiene consecuencias."
Solé explicó a la ACN que, a pesar de la suspensión del servicio, la aplicación de ADIF no reflejaba la situación real, indicando que los trenes seguían circulando. Esta desinformación fue la causa principal de la presencia de los usuarios en la estación.
La interrupción se produjo a raíz del grave accidente en la línea R4 en Gelida, que tuvo lugar el día anterior y provocó una víctima mortal y varios heridos, evidenciando la fragilidad del sistema ferroviario catalán.




