El responsable del equipo redactor, Sebastià Jornet, ha señalado que el documento actual, aprobado en 1993, ya no tiene capacidad para absorber las necesidades actuales. Sin esta revisión, la localidad se enfrentaría a una falta crítica de espacio para nuevos residentes y empresas.
“"Trabajamos en un escenario de producción de unos 7 viviendas por cada 1.000 habitantes; es una velocidad bastante alta."
Tras finalizar las diagnosis iniciales sobre movilidad y medio ambiente, el proceso entra ahora en su fase de avance. Se estima que la aprobación final del nuevo marco urbanístico se produzca en un plazo de cuatro años, superando el actual mandato municipal.
Por su parte, el alcalde Pere Segura ha hecho hincapié en la necesidad de que la futura estación Intermodal sea accesible desde todos sus flancos. El proyecto ya cuenta con la implicación de la ciudadanía a través de encuestas y el reparto de material informativo en los hogares.




