La 5ª edición del Agrifood International Congress ha identificado la sobrerregulación, los cuellos de botella y las tensiones internacionales como los principales factores de disrupción para la cadena de valor agroalimentaria. Ante escenarios volátiles, los ponentes destacaron la capacidad de adaptación y agilidad del sector para encontrar respuestas. Entre los retos, se señaló la pérdida de competitividad por regulación excesiva, la necesidad de explorar nuevas oportunidades de negocio en energías y desarrollo rural, y la mejora de los flujos logísticos para modelos más eficientes y sostenibles. Con más de 120 participantes, el congreso reafirma el liderazgo del Puerto de Tarragona como puerto agroalimentario del Mediterráneo.
El catedrático de economía de la Columbia University, Xavier Sala-i-Martin, impartió la ponencia inaugural 'Un mundo en tensión', identificando ocho factores de disrupción global: las políticas de Donald Trump, la desglobalización, los conflictos bélicos y la fragilidad de corredores comerciales clave (Ormuz, Suez, Malaca), la inseguridad alimentaria, la fragilidad de la juventud, la polarización política y social, la complacencia de Europa y la revolución tecnológica con la inteligencia artificial.
Sala-i-Martin ofreció cinco consejos para la gestión de escenarios convulsos: entender el mundo actual, experimentar, diversificar, identificar el "humo" de la realidad y evitar la complacencia.
La segunda jornada incluyó la ponencia 'La regulación europea como "game changer" del comercio agroalimentario', a cargo de Carme Soler, directora de ASFAC. Explicó los efectos del reglamento EUDR, que exige trazabilidad desde el productor hasta el consumidor final, generando un sobrecoste estimado de más de 150 millones de euros anuales (un 12% de incremento), y defendió la necesidad de "regular sin perder competitividad" para garantizar la seguridad del suministro.
La mesa redonda 'Food, feed, fuel' abordó el rol de las materias primas en la transición energética. Alberto Carmona (NixAl Commodities), Joan Bolet (Vertex Bioenergy) y Joaquín Gaitán (ADM Agro Ibérica) destacaron la producción de bioetanol como oportunidad para la descarbonización y el dinamismo rural. Se explicó que el almidón de maíz se utiliza para el bioetanol, dejando la proteína para piensos, y que el bioetanol reduce un 70% las emisiones respecto al etanol convencional. También se mencionó la captura de CO2 y la apuesta por la economía circular.
La mesa redonda 'Resiliencia, costes y decisiones reales en un entorno disruptivo' contó con Jaume Arimany (Bunge), J.R. Albareda (Vall Companys) y Josep Ribó (BonÀrea). Se puso en valor la adaptabilidad del sector, la disponibilidad de diversas materias primas y la resiliencia de compañías globales. En cuanto a los costes, se remarcó la importancia de minimizarlos y la gestión por encima de la inversión, destacando la necesidad de equipos humanos preparados.
La mesa 'El nuevo cuello de botella de los agroalimentarios' analizó la falta de capacidad de almacenamiento, la poca disponibilidad de transportistas y la necesidad de modelos logísticos eficientes. Ramón García (Ership) presentó nuevas inversiones en Port Tarragona para aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar la operativa ambiental. Javier Dolader (Grupo Jorge) explicó la apuesta por el ferrocarril para conectar el puerto con centros de producción en Aragón, invirtiendo en una superficie logística propia. Carles Segura (Port de Tarragona) destacó la inversión en infraestructura portuaria, como la ampliación del calado del Muelle de Castilla, para mejorar la eficiencia y reducir emisiones. Se subrayó la necesidad de colaboración público-privada.




