En sus declaraciones, Planellas enfatizó que la institución eclesiástica no se identifica con ninguna ideología política específica, subrayando que las enseñanzas del Evangelio no se alinean ni con la derecha ni con la izquierda. Hizo un llamamiento a la prudencia ante posturas políticas extremas que puedan alejarse de los principios fundamentales de la fe.
“"La Iglesia no se identifica con ninguna opción política. El Evangelio no es ni de derechas ni de izquierdas."
Además, el arzobispo se mostró firme en el rechazo a la guerra, considerándola una posición inherente al Evangelio. También abordó la cuestión migratoria, defendiendo la necesidad de una respuesta humanitaria y denunciando la 'hipocresía' social hacia las personas migrantes.




