La derrota ante el Teruel confirma la mala dinámica en la que se ha instalado el conjunto grana, que ha retrocedido en su juego desde el buen inicio con la llegada de Cristóbal Parralo. El tanto de Andrés Rodríguez justo antes del descanso castigó a un equipo que fue incapaz de derribar la muralla visitante.
El partido tuvo un punto de inflexión en el minuto 35, cuando Nico Van Rijn fue expulsado con tarjeta roja directa por sujetar a Marcos Baselga cuando encaraba la portería. Pese a la ventaja numérica, el Nàstic se mostró espeso y sin la chispa necesaria para generar ocasiones claras, más allá de un remate de Baselga y un chut de Cedric.
El Nàstic se ha instalado en una dinámica en la que afloran con facilidad sus carencias y en la que resulta incapaz de exprimir aquello que mejor sabe hacer.
A las dificultades deportivas se sumaron las físicas. Álvaro García se lesionó al cuarto de hora y, ya en el tramo final, Christos Almpanis tuvo que ser evacuado en camilla en el minuto 80 tras sufrir una conmoción cerebral, obligando al Nàstic a realizar una sustitución adicional.
La frustración fue palpable en la grada del Nou Estadi, que terminó el encuentro visiblemente molesta con el equipo y la directiva, con cánticos de "¡Directiva, dimisión!". El conjunto de Tarragona se queda así atrapado en un "limbo" clasificatorio.




