La exposición detalla la historia de la familia Castellarnau, cuyos orígenes se remontan al siglo XI en el Vall Ferrera. El primer miembro de este linaje en instalarse en Tarragona fue Carles de Castellarnau, en el año 1749. Su llegada a la ciudad estuvo marcada por el matrimonio con Maria Magrinyà, heredera de una familia de comerciantes de Vila-seca.
Este matrimonio propició la expansión del patrimonio de los Castellarnau, que se extendió a propiedades rústicas y urbanas en diversas poblaciones del Camp de Tarragona.




