El mes de enero se ha consolidado como uno de los más inestables y húmedos de las últimas décadas. Solo en Barcelona, se han registrado hasta 100 litros por metro cuadrado, lo que representa una sexta parte de la media anual, según los datos recopilados por el Observatori Fabra. Esta tendencia hace que la temporada de invierno meteorológico (diciembre-febrero) se perfile como la más lluviosa en Cataluña desde el año 2003.
La previsión meteorológica anuncia una pausa efímera con un jueves tranquilo, aunque con lluvias puntuales en el oeste de Lleida y Tarragona. Lo más destacado será el descenso generalizado de las temperaturas, con mínimas que oscilarán entre 0 y 7 °C en la costa y el prelitoral, y el regreso de las heladas al interior. Sin embargo, los termómetros podrían rozar los 15 °C a partir del mediodía.
De cara al viernes se reactivará el viento del oeste, con rachas moderadas en tramos del litoral central y de la meseta central. El Meteocat ha activado el aviso amarillo en varias comarcas, incluyendo el Baix Llobregat, la Anoia, el Alt Penedès y el Baix Penedès. Esta alerta se extiende a comarcas tarraconenses como el Alt y Baix Camp, el Tarragonès y la Conca de Barberà, donde las rachas podrían superar los 100 km/h durante el fin de semana.
El fin de semana se prevé de fuertes contrastes: precipitaciones en el Pirineo y Prepirineo, más intensas en el Empordà (Girona), con una cota de nieve entre 800 y 1.000 metros. El resto de Cataluña disfrutará de cielo despejado, ideal para actividades al aire libre. Esta estabilidad, sin embargo, será corta, ya que una nueva borrasca profunda se espera para el lunes, que podría reactivar los chubascos persistentes.




