La pareja formada por Paola Ruiz y Jonathan Ulises, residentes en Altafulla, se desplaza diariamente a Torredembarra por trabajo y estudios, y hoy se encontraron con una situación crítica. Debían llevar a su hija a la escuela a las 7 h, pero el tren no llegó hasta las 9 h, obligándolos a utilizar el autobús.
“"He tenido que faltar al trabajo dos veces. La primera me la dejaron pasar, pero la segunda ya me insinuaron que tendría que buscarme la vida. Si me echan, ¿quién me paga el sueldo, Renfe?"
Ante la incertidumbre, la pareja decidió llegar a la estación de Tarragona con dos horas de antelación para su viaje de vuelta. Ruiz denunció que el servicio “nunca ha funcionado particularmente bien, pero desde la semana pasada no podemos ir a ninguna parte”, ya que su movilidad depende casi exclusivamente de Rodalies.
Los viajeros también critican la falta de información clara. Según Ulises, mientras que en internet se dice que los trenes circulan, en la estación no hay ninguno, y los trabajadores no saben dar una hora de llegada. “Lo único que puedes hacer es sentarte a esperar y perder el tiempo”, concluyó.




