Los hechos se iniciaron el pasado 6 de febrero cuando una patrulla detuvo un vehículo en la T-330. Los agentes comprobaron que el conductor tenía el permiso retirado judicialmente. Al realizar las pruebas, arrojó una tasa de 1,19 mg/l, superando en cuatro veces el límite legal.
A la mañana siguiente, el mismo individuo fue interceptado nuevamente en la misma vía. En esta segunda ocasión, volvió a dar positivo con una tasa de 1,02 mg/l de alcohol, lo que motivó la inmovilización del vehículo por parte de los agentes de tráfico.
El investigado se enfrenta a penas de prisión de hasta 6 meses o multas de hasta 24 meses por delitos contra la seguridad vial en la comarca de la Terra Alta.




