Actualmente, el centro cuenta con 70 perros, de los cuales una gran parte requiere atención individualizada por problemas de comportamiento o estrés. Esta situación impide compartir espacios comunes y ha saturado la capacidad de gestión del equipo de voluntarios, que prioriza la seguridad de los animales residentes.
El reciente abandono de ocho cachorros en Bellpuig ha terminado por colapsar la zona de cuarentena. Ante este escenario, la entidad pide a los consistorios locales que asuman la custodia temporal de los animales encontrados en la vía pública hasta que se produzcan nuevas adopciones que permitan liberar espacio de forma segura.
“"Si conseguimos que algunos de los perros más difíciles de colocar encuentren una familia, podremos volver a acoger nuevos casos de forma segura."




