La decisión se ha tomado tras la reunión del ejecutivo mantenida ayer, donde el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, trasladó que no se ha detectado ningún caso más en el radio de afectación. Esta medida permite recuperar el movimiento de aves en la zona de Ponent.
El último foco se comunicó el 9 de enero en una explotación de Castellnou de Seana, situada cerca de la granja de Bellpuig donde se detectó el primer brote en diciembre. Las restricciones habían obligado a limitar los movimientos en un perímetro de 10 kilómetros.
La ampliación del radio de vigilancia en enero afectó a municipios como Bellvís, la Fuliola, Linyola y el Poal. En total, el control sanitario supuso el sacrificio de 9.000 animales en Castellnou de Seana y 230.000 gallinas en Bellpuig.




