La ciudad de Tàrrega mantiene una profunda devoción por la Virgen de Fátima, una fe que propició la fundación del monasterio de las monjas carmelitas del Amor Divino y el santuario diocesano. Este hecho dio nombre al barrio de Fátima, una zona poblada y querida de la ciudad.
La primera comunidad, formada por cuatro monjas fundadoras, llegó el 30 de mayo de 1954, durante las obras de la primera fase del convento. La priora era Sor María Teresa del Buen Pastor Ros Campaña, acompañada por Sor Concepción de Jesús Crucificado Canals Casacuberta, Sor María Lourdes de la Transfiguración Xirinacs Damians y Sor María Asunción de la Santa Faz Marín Benedicto.
En esta ocasión, la atención se centra en Sor María del Carmen Secanell Gendre, una monja nacida en Tàrrega que ha dedicado los últimos 68 años de su vida a la comunidad de este monasterio.




