Las mejoras incluyen la instalación de cinco señales luminosas solares en pasos de peatones y diez farolas LED. Además, se han colocado dispositivos reflectantes en el asfalto para aumentar la percepción del trazado durante la noche en uno de los puntos con más tráfico de la ciudad.
En la intersección de la plaza del Carme con la avenida de Catalunya, los nuevos semáforos permiten una regulación inteligente y cuentan con avisos para personas con discapacidad visual. El proyecto ha contado con una subvención de 150.000 euros del Servei Català de Trànsit.
“"Las actuaciones buscan combinar eficiencia energética, accesibilidad y promoción de desplazamientos más sostenibles."
La intervención también ha modificado la rotonda de acceso oeste, cerca del Instituto Alfons Costafreda, para calmar el tráfico. Por otro lado, la calle Salvador Espriu se ha convertido en 'ciclocalle', donde las bicicletas tienen preferencia legal sobre los automóviles.




