La crítica se inicia con la denuncia de que el equipo de gobierno ha silenciado al resto de grupos políticos en el boletín municipal durante más de nueve meses, la herramienta de comunicación oficial más cercana a la ciudadanía. Esta situación ha obligado a la oposición a utilizar otros canales para exponer su visión sobre la gestión municipal.
La denuncia se centra en las desavenencias internas y la falta de planificación que se hicieron públicas en el pleno del pasado septiembre. En aquella sesión, el grupo municipal de SOM-VEU propuso romper el pacto de gobierno con el PSC si no se presentaban las líneas maestras del gobierno y el presupuesto municipal en un plazo máximo de un mes, algo que la oposición considera que ellos mismos no han sido capaces de hacer desde el comienzo del mandato, en mayo de 2023.
No hay proyecto político, no hay proyecto ni modelo de pueblo.
A esta situación de crisis se sumó la desvinculación política de la concejala de ERC, quien, a pesar de todo, ha mantenido el acta de concejala y el cargo dentro del actual gobierno. La oposición cuestiona la eficiencia y la viabilidad de las decisiones tomadas, que califican de "pocas, improvisadas y a toda prisa".
El último ejemplo de esta inercia, según los grupos críticos, son los presupuestos para el año 2026. Los califican de continuistas, sin ninguna garantía de mejora de servicios ni de ejecución de inversiones, limitándose solo a gestionar el día a día y evidenciando la falta de un proyecto político claro para Castellbisbal.




