La demanda central de los estudiantes, expresada con la frase “Yo, de mayor, quiero tener casa”, resonó durante la sesión plenaria. Las alumnas, que han estado trabajando esta cuestión en diversas asignaturas con el apoyo del Observatori de Drets Socials de Terrassa, subrayaron que la vivienda es mucho más que un espacio físico, es un hogar y una emoción.
“"Cuando se vulnera el derecho a la vivienda inevitablemente se vulneran otros como el de la salud o el de la educación."
Los datos presentados por los jóvenes son alarmantes: ocho de cada diez catalanes menores de treinta y cinco años no pueden independizarse, y quienes lo hacen deben destinar hasta un 90% de sus ingresos a un alquiler individual o más del 35% si es compartido. Esta situación ha provocado que la tasa de emancipación juvenil en Catalunya haya caído hasta el 15,2% en 2024.
Los estudiantes criticaron el papel “pasivo” de las administraciones públicas ante la mercantilización de la vivienda, que consideran un derecho fundamental sometido a la especulación. Expresaron su preocupación por el futuro, recordando que de pequeños pensaban que el acceso a la vivienda sería más sencillo.
“"Este tema da miedo. Cuando éramos pequeños pensábamos que trabajar, ganar dinero y tener casa sería relativamente fácil. ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Qué pasará con nuestro futuro?"
En respuesta, el concejal de Servicios Sociales, Noel Duque, agradeció la participación de los alumnos y reconoció la complejidad del tema. Aseguró que existe un consenso entre los partidos para aumentar el número de viviendas sociales y confirmó que las seis propuestas presentadas por los estudiantes se incorporarán al Plan de Vivienda, que se prevé aprobar en el Pleno de mayo.




