Durante el encuentro contra la Maurina Egara, el árbitro reflejó incidentes leves por parte de la afición local. Al tratarse de la tercera infracción de este tipo, el organismo federativo ha aplicado medidas disciplinarias que afectan directamente a la competición deportiva.
Las sanciones consisten en la pérdida de un punto en la tabla clasificatoria, la exclusión del ranking de juego limpio, una multa económica y la obligación de jugar el próximo partido contra la Escola Pia a puerta cerrada.
“"El castigo impuesto nos parece del todo injusto y sentimos que se nos atribuye una culpa que no define a la plantilla."
El club de Castellbisbal ha manifestado su total rechazo a la violencia, pero califica la decisión de desproporcionada, subrayando que el equipo se mantiene unido para lograr sus objetivos deportivos a pesar del revés judicial.




