A pesar de este crecimiento de 40 contratos respecto al año anterior, las cifras actuales son comparables a las de 2010. El sector inmobiliario advierte que, exceptuando el periodo de la pandemia en 2020, los registros actuales son los más bajos de la última década debido a la falta de producto disponible.
“"La oferta es prácticamente nula y la demanda de alquileres es brutal. Es frustrante no poder ofrecer más productos."
Los expertos señalan que la inseguridad jurídica está provocando que muchas viviendas que antes se alquilaban ahora salgan a la venta. Esta escasez, sumada a la llegada de inquilinos de Barcelona con perfiles de ingresos altos, está tensionando el mercado local y dificultando el acceso a la vivienda para los ciudadanos con rentas más humildes.




